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Todos los prospectos están estructurados de la misma forma para facilitar la búsqueda de la información por parte del usuario:
Es muy importante conservar el prospecto junto con el medicamento en su envase original, para poder consultarlo siempre que sea necesario, evitando, así, posibles confusiones.
Un estudio publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease demostró que los medicamentos para dormir aumentan el riesgo de demencia. Investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), en Estados Unidos, descubrieron que el tipo y la cantidad del medicamento afectan el riesgo.
Por ejemplo, los participantes que “a menudo” o “casi siempre” tomaban pastillas para dormir tenían un 79% más de posibilidades de desarrollar demencia, en comparación con aquellos que “nunca” o “rara vez” usaban pastillas para dormir. Entre los participantes cuyo consumo de somníferos fue notablemente menor, los usuarios frecuentes tenían probabilidades similares de desarrollar demencia que aquellos que se abstenían o rara vez usaban los medicamentos.
Según los investigadores, además de la frecuencia, el tipo de medicación consumida también parece influir en el riesgo. El estudio encontró que el primer grupo tenían casi el doble de probabilidades de usar benzodiazepinas, como Halcion (triazolam), Dalmadorm (flurazepam) y Restoril (temazepam), recetadas para el insomnio crónico .
Estas personas también tenían diez veces más probabilidades de tomar Donaren (trazodona), un antidepresivo que también se puede recetar para ayudar a dormir, y siete veces más probabilidades de tomar “fármacos Z” como zolpidem , un sedante-hipnótico.
“El primer paso es determinar qué tipo de problemas de sueño enfrentan los pacientes. Puede ser necesaria una prueba de sueño si existe la posibilidad de sufrir apnea del sueño”, dijo. “Si se diagnostica insomnio, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-i) es el tratamiento de primera línea. Si se utilizan medicamentos, la melatonina puede ser una opción más segura, pero necesitamos más evidencia para comprender su impacto a largo plazo en la salud”.
El nuevo estudio es una continuación de trabajos anteriores que demostraron que las personas afrodescendientes tienen más probabilidades que las blancas de desarrollar Alzheimer, el tipo más común de demencia, y que tienen diferentes factores de riesgo y manifestaciones de la enfermedad. En el estudio actual, se siguió durante una media de nueve años a unas 3000 personas mayores sin demencia que vivían fuera de residencias de ancianos. De ellos, el 58% eran blancos y el 42% negros. Durante el período analizado, el 20% desarrolló demencia.
Alrededor de un tercio de los adultos en todo el mundo dicen que a veces tienen problemas para conciliar el sueño o permanecer dormidos. Ante muchas noches de insomnio, muchas personas recurren a medicamentos para encontrar una tranquilidad temporal, que van desde antihistamínicos de venta libre que pueden actuar como sedantes hasta medicamentos aprobados específicamente para dormir, como las benzodiazepinas y las “drogas Z”.
El problema es que los más utilizados están asociados a efectos secundarios. Por ejemplo, las benzodiacepinas se han relacionado con una dependencia grave y un deterioro cognitivo a largo plazo. Los medicamentos Z, como el famoso zolpidem, se asocian con mareos, dolor de cabeza, amnesia, sonambulismo, agitación y alucinaciones cuando se usan durante mucho tiempo y en dosis altas.
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La vacuna ARVAC contra COVID-19 fue desarrollada por especialistas del CONICET, de la UNSAM y de la Fundación Pablo Cassará. En este desarrollo, aprobado por ANMAT y que hoy se produce y se comercializa, participaron más de 600 profesionales y 2.000 voluntarios.
La primera vacuna contra COVID-19, desarrollada íntegramente en Argentina y que puede ser aplicada como dosis de refuerzo, estará disponible en farmacias de todo el país.
En lo que marca un nuevo hito para la ciencia argentina, la vacuna ARVAC, creada y diseñada por científicos del CONICET, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y de la Fundación Pablo Cassará, y aprobada por la ANMAT, comienza su etapa de comercialización y estará disponible en todo el país, pudiendo ser prescripta por médicos como dosis refuerzo contra las variantes circulantes del virus SARS-CoV-2.
A cuatro años del comienzo de la pandemia, el SARS-CoV-2 sigue siendo el virus respiratorio que más infecta a la población. En 2023, los fallecidos por causas vinculadas al COVID-19 superaron en cinco veces a los fallecidos por gripe, según datos del Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud de la Nación.
Según la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), desde que se instaló como virus respiratorio el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 resultó el más frecuente entre las infecciones respiratorias de los pacientes que requieren hospitalización. La mayoría de los internados por infecciones respiratorias tiene diagnóstico de COVID-19.
“Por más que uno ya esté vacunado, hay que dar un refuerzo para mantener alta la respuesta inmune y que el organismo reconozca las nuevas variantes de SARS-CoV-2”, explica Juliana Cassataro, directora del proyecto ARVAC e investigadora del CONICET y de la UNSAM. Y agrega: “Con este proyecto se nos cumplió un sueño que teníamos ya que pudimos ver como un desarrollo científico que comenzó en la mesada de nuestro laboratorio se convirtió en un medicamento que se transfiere a la sociedad para cuidar la salud de la población”.
“A diferencia de las vacunas pandémicas de tecnología novedosa, ARVAC se basa en la misma tecnología que utilizamos en la empresa hace 30 años para desarrollar la vacuna AgB contra la Hepatitis B, que se aplica desde esa época en niños recién nacidos. Este tipo de vacunas, basadas en proteínas recombinantes, presentan muy baja reactogenicidad, es decir, lo que la gente percibe como efectos adversos más frecuentes. Esta característica de ARVAC, sumado a su estabilidad a temperatura de 2 a 8°C, el registro definitivo de ANMAT y su disponibilidad en farmacias hacen que esta sea la vacuna ideal para esta nueva etapa de pospandemia”, afirma Jorge Cassará, Director Comercial del Laboratorio Pablo Cassará que produce y comercializa el desarrollo.
“Esta disponibilidad facilita el acceso de la población a la vacunación, ya que las farmacias están distribuidas ampliamente en todo el país. Los farmacéuticos estamos capacitados para brindar este servicio y para generar un registro de vacunación a través del Sistema SIAFAR”, destaca Ricardo Pesenti, presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA). Y agrega: “Es importante saber que la ARVAC se puede aplicar junto con la vacuna antigripal (influenza)”.
En cuanto a la cobertura, el Laboratorio Pablo Cassará aclara que “como el Estado aún tiene contratos vigentes de compra de las vacunas pandémicas, ARVAC estará disponible inicialmente en el mercado privado a un precio de $23.000, y estamos realizando las gestiones necesarias para que la seguridad social otorgue una cobertura significativa especialmente para los grupos de riesgo, incluso antes de su incorporación en el calendario nacional de vacunación prevista para 2025”.
En la reunión de la Comisión Nacional de Inmunización (CoNaIn) del 11 de abril de este año, se recomendó la incorporación de la vacuna contra COVID-19 al Calendario Nacional de Vacunación (CNV). Asimismo, esta comisión recomendó considerar el uso de ARVAC según análisis programático. También consideró conveniente unificar las indicaciones de la vacuna antigripal y la vacuna contra coronavirus.
La presencia en farmacias de esta vacuna argentina se produce en un contexto en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que a pesar del fin de la emergencia de salud pública por la COVID-19, esta patología sigue siendo una prioridad de salud pública global y recomienda una dosis de refuerzo para grupos de riesgo (personas con múltiples comorbilidades, inmunosuprimidas y otros casos) y también para personas mayores de 50 años.
“Los estudios clínicos han demostrado que ARVAC genera seroconversión (anticuerpos) en más del 90 % de los vacunados. Con respecto a la seguridad, no se han observado eventos adversos serios, ni modificaciones de laboratorio de relevancia clínica, y sus efectos adversos locales y sistémicos son muy bajos”, explica Roberto Gómez, director médico del Laboratorio Pablo Cassará y médico egresado de la UBA.
Vacuna segura y eficaz
El proceso de desarrollo de la vacuna ARVAC y la realización de los ensayos clínicos involucró una red público-privada con más de 600 científicos y profesionales de 18 instituciones del país. Los estudios preclínicos para desarrollar ARVAC fueron financiados por la Agencia Nacional de Promoción Científica (Agencia de I+D+i), mientras que el desarrollo y el escalado industrial del proceso biotecnológico bajo estándares de calidad GMP (buenas prácticas de manufactura) estuvieron a cargo del Laboratorio Cassará. Los ensayos clínicos fueron financiados por la Agencia I+D+i, el Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Laboratorio Cassará.
Los ensayos clínicos de Fases I, II y III, de los que participaron más de 2 mil voluntarios, revelaron que la vacuna ARVAC es segura y eficaz como refuerzo contra diferentes variantes del virus SARS-CoV-2.
Actualmente el virus SARS-CoV-2 sigue mutando y muchas de estas mutaciones hacen que escape a la respuesta inmune que se ha generado por la vacuna. “Por eso al igual que con el virus de la gripe ha habido que adaptar la vacuna a nuevas variantes que están circulando, es muy posible que haya que hacer lo mismo con ARVAC periódicamente o cuando aparezca una nueva variante de preocupación. Nuestra vacuna ya está adaptada y el laboratorio está preparado para nuevas adaptaciones si fueran necesarias, estamos en contacto con los centros de vigilancia del virus y ni bien aparece una variante de preocupación que circule en nuestra región comenzamos el proceso de incluirla en la vacuna”, explica Cassataro. Y continúa: “En 4 meses sabemos que podremos tener el proceso de adaptación terminado. Hasta ahora se han producido 7 variantes nuevas de la vacuna y en el mismo ensayo fase III se probaron tres ramas de vacuna con distintas variantes del virus en versión monovalente y bivalente. Así que estamos preparados”.
Presentación ante infectólogos
El 30 de mayo, en el auditorio de Cassa Lepage Art Hotel, en la ciudad de Buenos Aires, tuvo lugar una jornada destinada a médicos infectólogos sobre las características de la vacuna ARVAC. La moderadora fue Analía Mykietiuk, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y Jefa del Servicio de Infectología del Instituto Médico Platense, y los expositores fueron Angela Gentile, Jefa del Departamento de Epidemiología del Hospital General de Niños R. Gutiérrez, Presidente del Comité Panamericano en Vacunación Segura y de la Comisión Nacional de Inmunizaciones de Argentina; Juan Manuel Rodriguez, líder del Área de I+D en Biofármacos del Laboratorio Pablo Cassará; Gonzalo Perez Marc, Director General de Equipo Ciencia y como Jefe de Investigación y Docencia de la Unidad Materno-Infantil del Hospital Militar Central; Juliana Cassataro, directora del proyecto ARVAC e investigadora del CONICET y de la UNSAM; Pablo Bonvehí, Jefe de la Sección Infectología en el CEMIC, integrante del Departamento Científico de la Fundación Vacunar, miembro de la Comisión de Vacunas y ex-Presidente de la SADI, y Roberto Debbag, Vice-presidente de la Sociedad Latinoamericana de Vacunología.
]]>Son de venta libre y se los considera saludables por su origen vegetal. O, al menos, así se promueve vía Internet o se da por sobreentendido cuando se habla de productos como el té verde, el ginseng, el ginkgo biloba, la manzanilla o hasta el aloe vera. Sin embargo, los beneficios para la salud que se atribuyen a estos y otros suplementos con hierbas no siempre cuentan con un respaldo científico riguroso como para usarlos a discreción.
De hecho, en nuestro país, apenas la mitad de los diez suplementos dietarios de origen vegetal que más se consumen contaría con unos pocos estudios confiables como para convencer a un buen médico de familia.
Y lo mismo ocurre en el resto del mundo. Entonces, once países, incluida la Argentina, iniciaron un megaproyecto para determinar los riesgos y los beneficios de estos productos. Los resultados preliminares instan a no subestimar los efectos fisiológicos de los suplementos de origen vegetal y a conversar con el médico sobre el consumo de cualquier infusión, píldora o gotas aparentemente inocuas.
Esta recomendación alcanza especialmente a las personas con alguna enfermedad crónica, que están recibiendo algún tratamiento o que tengan factores de riesgo, como la presión o el colesterol elevados, según coincidieron los especialistas que presentaron ayer los resultados preliminares del proyecto Plant Libra en el 14° Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas de la UBA.
“Conocer los beneficios, pero también los efectos adversos de los suplementos dietarios es muy importante. La idea no es causar alarma en la población, sino estudiarlos para conocer y difundir si existen posibles interacciones con medicamentos o factores de riesgo de las personas que los utilizan”, explicó la profesora doctora Patrizia Restani, coordinadora del proyecto Plant Libra, de la Unión Europea, e investigadora del Departamento de Ciencias Farmacológicas de la Universidad de Milán, Italia.
El profesor doctor Roberto Iermoli, director de Docencia e Investigación del Hospital de Clínicas, comentó que es habitual que los pacientes no mencionen o nieguen en el consultorio que consumen estos productos. “Cuando se completa la historia clínica, el médico tiene que preguntar si el paciente está usando alguna sustancia, y el paciente comentarle si está tomando algún suplemento dietario, cualquier sea.”
Hasta ahora, esta megabase de datos que están construyendo los equipos de 26 centros de investigación públicos y privados ya incluye información de unas 30 hierbas que se consumen para aliviar malestares. El trabajo está dividido en cinco áreas, según los efectos fisiológicos que se les atribuyen. En España se evalúan los riesgos y los beneficios gastrointestinales, mientras que en Inglaterra se estudia el período de la menopausia. En Italia se analizan las propiedades antiinflamatorias y en Sudáfrica, sus efectos antivirales y antibacteriales.
La Argentina, que participa a través de la IV Cátedra de Medicina Interna del Hospital de Clínicas, se ocupa de los riesgos y los beneficios cardiovasculares de estos suplementos dietarios. “Es un proyecto fundamental porque hasta ahora no existían en la literatura científica internacional, y como referencia para los Estados, normas de regulación de la producción, la manufactura, la disposición final y la comercialización de los suplementos dietarios basados en botánicos”, precisó luego de su presentación el doctor Raúl Pastor, jefe de la Sección Polifenoles, Vino y Salud de la cátedra del hospital universitario.
El especialista, que es el delegado científico de nuestro país en Plant Libra, destacó la importancia de esta información en estos tiempos. “La situación actual es crítica, con productos que se ofrecen y venden por vías informales, como Internet, con publicidades engañosas y hasta contenido tóxico -indicó-. Este proyecto será un antes y un después para los sistemas públicos de regulación.”
En Europa, según un relevamiento para este megaproyecto, el 30% de la población consume estos productos de manera regular, durante por lo menos seis meses, para aliviar algún malestar o prevenir otros. Aquí, un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) sobre alumnos universitarios reveló que el 11% de ellos consume suplementos dietarios, principalmente por algún problema de salud, y que también lo hace el 15% de sus familiares. La mayoría los compra en farmacias; el resto se dividía entre las dietéticas/herboristerías o el gimnasio, según publicó en Ars Pharmaceutica el equipo del licenciado Matías Cabral Pérez, del Departamento de Farmacia de la UNC.
La calidad del producto también es clave. Por eso, los expertos coincidieron en que no hay que subestimar ni hasta el jugo de pomelo. “No es la planta el problema, sino el contenido del producto y si la persona tiene factores de riesgo”, resumió Restani.